miércoles, 21 de septiembre de 2011
Hablando de piropos...
Parece que a una seguidora anónima le echaron el cuento de forma muy particular...¿querés escucharlo?
Las pescadoras - cuento de la India
Las pescadoras
Se trataba de un grupo de pescadoras. Después de conluida la faena, se pusieron en marcha hacia sus respectivas casas. El trayecto era largo y, cuando la noche comenzaba a caer, se desencadenó una violenta tormenta.
Llovía tan torrencialmente que era necesario guarecerse. Divisaron a lo lejos una casa y comenzaron a correr hacia ella. Llamaron a la puerta y les abrió una hospitalaria mujer que era la dueña dela casa y se dedicaba al cultivo y venta de flores. Al ver totalmente empapadas a las pescadoras, les ofreció una habitación para que tranquilamente pasaran allí la noche.
Era una amplia estancia donde había una gran cantidad de cestas con hermosas y muy variadas flores, dispuestas para ser vendidas al siguiente día.
Las pescadoras estaban agotadas y se pusieron a dormir. Sin embargo, no lograban conciliar el sueño y empezaron a quejarse del aroma de las flores: "¡Qué peste! No hay quien soporte este olor. Así no hay quien pueda dormir". Entonces una de ellas tuvo una idea y se la sugirió a sus compañeras:
"No hay quien aguante esta peste, amigas, y, si no ponemos remedio, no vamos a poder pegar ojo. Coged las canastas de pescado y utlizadlas como almohada y así conseguiremos evitar este desagradable olor."
Las mujeres siguieron la sugerencia de su compañera. Cogieron las cestas malolientes de pescado y apoyaron las cabezas sobre ellas. Apenas había pasado un minuto y ya todas ellas dormían profundamente.
El Meastro dice: Por ignorancia y ausencia de entendimiento correcto, el ser humano se pierde en la apariencias y no peribe lo real.
“Bomba!!! Ayer pasé por tu casa…”
Contanos tu mejor bomba, aquí te dejamos unas cuantas para que te inspires!
martes, 20 de septiembre de 2011
Cuenteado toda una vida: el cuento de Juan Cuentacuentos.
POETA DE PACOTILLA
Con el ánimo de no alterar,
El descanso en paz
De Rubén Darío, Jorge de Bravo
Y Paulo Neruda
Que soy un poeta de pacotilla
He de confesar
De eso que no quepa ninguna duda
Las palabras de mi poesía
Me las regalaron las musas
Y las entenderán los ingenuos
De mentes convulsas
Son palabras ciertas
Como que no me gustan cerradas
Me gustan abiertas
O como que no me gustan boscosas
Las prefiero desiertas
Si no entienden la tarea
Esperen que con tiempo
Suba la marea
Pero con solo que mis poemas
Los hayan divertido
Este poeta de pacotilla
Quedará agradecido.
lunes, 19 de septiembre de 2011
"Märchen" - Cuento de Bertolt Brecht
Traducción:
"Cuento" - Bertolt Brecht
Érase una vez un príncipe, muy lejos en la tierra encantada. Como era un soñador, amaba mucho estar en una pradera cercana al castillo y mirar al cielo con sus ojos soñadores. Es así, porque en esta pradera las flores florecían más grandes y más bellas que en cualquier otro lugar.
Y el príncipe soñaba con castillos blancos, muy blancos con ventanales altos de vidrio y maravillosos balcones. Y sucedió entonces que el rey murió. Y el príncipe fue el heredero de su trono. Y el nuevo rey muchas veces se encontraba en los balcones de castillos blancos, muy blancos, con ventanales altos de vidrio.
Y soñaba de una pequeña pradera, donde las flores florecían más grandes y más bellas que en cualquier otro lugar.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Un Perro de la Calle
Este es Pulgoso (así decidimos nombrarlo), un perro que encontramos en la calle. En este apartado te ofrecemos un espacio para contarnos una historia de lo que te imaginás que es la vida de un perro callejero.
miércoles, 31 de agosto de 2011
...Puros cuentos chinos
...y de verdad.
Encontramos algunos cuentos chinos, llamados haiku. El haiku pretende, como otras formas literarias, describir fenómenos naturales, el cambio de las estaciones o la vida cotidiana de la gente. Estas composiciones poéticas son profundamente influidas por la filosofía, la estética y el zen y su estilo se caracteriza por su naturalidad, sencillez y sutileza.
Los haiku muchas veces son acompañados por haiga, un estilo de pintura japonesa.
martes, 30 de agosto de 2011
Cuenteros Internacionales
Hoy tenemos para ustedes la cuentera colombiana Carolina Rueda. Aquí presenta "El entendimiento y la memoria"
domingo, 28 de agosto de 2011
Soledad
“Soledad”
Pobre.
Tanto amor la estaba intoxicando… sabía que los extremos eran malos, pero no permitiría bajo ninguna circunstancia, que la tristeza se apoderara de ella.
Decidió entonces calmar su desamor… con amor; total, en la Ruleta Rusa las posibilidades de morir se reducían a una sola y ella se sabía con una capacidad interminable de dar amor… ¿porqué habría de desperdiciarlo? Así que ideó un plan.
Los días comenzaron a pasar, mejor dicho, los meses. Lentos y no tanto, de menos bellos a muy hermosos, especialmente cuando se incrementaban sus encuentros con él. Todo era perfecto.
El remedio estaba dando resultado, se decía constantemente con una sonrisa de satisfacción. Las dosis había que aplicarlas en un tiempo limitado, cuyo vencimiento estaba próximo.
Cero efectos secundarios: no sufría, ni extraña, por el contrario estaba compartiendo todo su cariño, mucho cariño y eso realmente la hacía feliz. ¿Habría acaso algo más inofensivo?
Pero cierto día despertó asfixiándose y se cayó de la cama.
Escuchaba dentro de sí mucho ruido, era un escándalo atroz… similar a un enjambre de abejas que le rodeaban los oídos y la picaban en el rostro…
… Soledad estalló en un llanto inconsolable… y fue, cuando el temor se apoderó de ella, que comprendió lo ocurrido: … estaba enamorada…
jueves, 25 de agosto de 2011
¿Cómo terminarías este cuento sin final?
Fragmento del cuento "El recuerdo o la esperanza" de Susanna Benavides Alpízar:
Despertó asustada buscando, más que con sus manos, con su alma el cuerpo de Fernandito, le había costado dormirlo por la tos.
La puerta se había abierto con el viento, cómo le pegaba la soledad cuando se despertaba en la madrugada creyendo que había vuelto…
No pudo volver a conciliar el sueño, prendió una vela a la virgen de los ángeles y se sentó en la hamaca a meditar con profunda tristeza: la vida, más bien las circunstancias, le habían arrebatado la paz. Es que apenas habían pasado diez meses y no sabía si resignarse al recuerdo o mantener la esperanza.
Conoció a Ricardo siendo apenas una chiquilla, pero desde la primera vez que lo miró a los ojos se sintió mujer, fue en una fiesta patronal donde los presentaron, él era de aspecto maduro para su edad, moreno, de cejas pronunciadas y sus brazos dejaban notar el sin fin de laderas que había volcado con la pala, Dulce lo flechó con su sonrisa y con sus ojos que no necesitaban de palabras.
Maduraron las caricias y la moral se desbarató un día dejando a Dulce embarazada. Unos meses atrás...
¿Cómo terminarías esta historia? ¡Dejá correr tu imaginación y contános aquí!
martes, 23 de agosto de 2011
¿Te han echado el cuento?
Como suele pasar en las calles de tiquicia, un piropo va y un piropo viene... Y a vos: ¿te han echado el cuento? Compartí con nosotros esa frase encantadora o piropo atrevido que te enamoró... y si aún no te has animado a piropear, dejate llevar y comentá cuál es tu favorito.
lunes, 15 de agosto de 2011
"Un final feliz"
Solo eran murmullos los que llegaban a sus oídos. Un par de encuentros casuales y una aparente o comprobada atracción apareció de la nada.
Esta no era la primera vez que le ocurría; en alguna ocasión, se había aventurado a observar, solamente observar, a otras personas. Pero esta vez decidió ir más allá, total nunca había encontrado nada espeluznante.
Curiosa por lo desconocido, libre y deseosa de permitirse disfrutar el hecho de estar viva, dejó correr su encantadora pasión hasta dónde ésta quisiera llevarla.
Expectante acudió a su encuentro. Cómplices, él y ella mojaron sus labios con un exquisito beso, al margen de cualquier realidad y de cualquier tercero.
Mientras que el viento mecía fuertemente las copas de los árboles y al ritmo de la llovizna, juguetearon gustosos, con la “tranquila premura” de querer devorarse por completo. Nada los detendría…
No fue así.
Las horas pasaron y el momento justo… también. Era hora de regresar. Fue perfecto.
Ella siempre aparentaba que le era sencillo poner los pies sobre la tierra, su reto se centraba en lograr despegarlos un poco de ahí, creía. Y él era eso: su escape, su fuga, su sueño. Él despertaba la hedonista que vive o estaba muriendo en ella; él era solamente eso, al menos por ahora.
Ese primer y último día tuvo un final feliz. Con besos y caricias consumadas, los dos amantes devastados por sus inicuas circunstancias fueron felices, siendo víctimas el uno del otro.
Solamente quedaba en ella el extraño resabio de haber tropezado con una persona que le resultó especial.
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