Fragmento del cuento "El recuerdo o la esperanza" de Susanna Benavides Alpízar:
Despertó asustada buscando, más que con sus manos, con su alma el cuerpo de Fernandito, le había costado dormirlo por la tos.
La puerta se había abierto con el viento, cómo le pegaba la soledad cuando se despertaba en la madrugada creyendo que había vuelto…
No pudo volver a conciliar el sueño, prendió una vela a la virgen de los ángeles y se sentó en la hamaca a meditar con profunda tristeza: la vida, más bien las circunstancias, le habían arrebatado la paz. Es que apenas habían pasado diez meses y no sabía si resignarse al recuerdo o mantener la esperanza.
Conoció a Ricardo siendo apenas una chiquilla, pero desde la primera vez que lo miró a los ojos se sintió mujer, fue en una fiesta patronal donde los presentaron, él era de aspecto maduro para su edad, moreno, de cejas pronunciadas y sus brazos dejaban notar el sin fin de laderas que había volcado con la pala, Dulce lo flechó con su sonrisa y con sus ojos que no necesitaban de palabras.
Maduraron las caricias y la moral se desbarató un día dejando a Dulce embarazada. Unos meses atrás...
¿Cómo terminarías esta historia? ¡Dejá correr tu imaginación y contános aquí!
Ricardo anunció que no podía seguir viviendo así… en ese pueblo que no le ofrecía nada, con esa gente que no entendía su sueño… entonces aunque sintió una punzada en la boca del estómago, decidió partir y dejar a Dulce de lado. Le prometió con poca convicción que iba a regresar cuando las cosas mejoraran, cuando no se sintiera tan infeliz y tan normal.
ResponderEliminarSolo le pidió una cosa: -Si nace hombre, ponle Fernando, si me amas y tienes confianza en que voy a regresar, ponle Fernando-.
Y de verdad Dulce le creyó, no podía imaginarse sola el resto de su vida y entonces decidió creerle. Fue así como un 6 de noviembre luego de 5 horas de luchar nació Fernando.
Pero Dulce nunca fue una mujer paciente, y 10 meses de soledad le habían bastado para darse por vencida con Ricardo: dejó de añorarlo y entonces al día siguiente, a primera hora de la mañana se puso en pie, se miró al espejo como hacía tiempo no lo hacía y se dijo para sí misma: Ricardo está feliz en otro lugar y no va a volver… Fue así como otro corazón sin esperanza se sumó a muchos otros corazones lastimados que a causa de un amor, han quedado incompletos en este mundo.
**Propuesta de Elizabeth Chacón**
Chicas (Marce y mi tocaya Eli) las felicito por este blog: me encanta la idea y la forma en que la han desarrollado. Mucha suerte en la presentación!