miércoles, 31 de agosto de 2011

...Puros cuentos chinos

...y de verdad.

Encontramos algunos cuentos chinos, llamados haiku. El haiku pretende, como otras formas literarias, describir fenómenos naturales, el cambio de las estaciones o la vida cotidiana de la gente. Estas composiciones poéticas son profundamente influidas por la filosofía, la estética y el zen y su estilo se caracteriza por su naturalidad, sencillez y sutileza.
Los haiku muchas veces son acompañados por haiga, un estilo de pintura japonesa.


Pasan los años,
la planta de mi vecino
ya en mi ventana.

martes, 30 de agosto de 2011

Cuenteros Internacionales

Hoy tenemos para ustedes la cuentera colombiana Carolina Rueda. Aquí presenta "El entendimiento y la memoria"

domingo, 28 de agosto de 2011

Soledad

“Soledad”



Pobre.
Tanto amor la estaba intoxicando… sabía que los extremos eran malos, pero no permitiría bajo ninguna circunstancia, que la tristeza se apoderara de ella.
Decidió entonces calmar su desamor… con amor; total, en la Ruleta Rusa las posibilidades de morir se reducían a una sola y ella se sabía con una capacidad interminable de dar amor… ¿porqué habría de desperdiciarlo? Así que ideó un plan.
Los días comenzaron a pasar, mejor dicho, los meses. Lentos y no tanto, de menos bellos a muy hermosos, especialmente cuando se incrementaban sus encuentros con él. Todo era perfecto.
El remedio estaba dando resultado, se decía constantemente con una sonrisa de satisfacción. Las dosis había que aplicarlas en un tiempo limitado, cuyo vencimiento estaba próximo.
Cero efectos secundarios: no sufría, ni extraña, por el contrario estaba compartiendo todo su cariño, mucho cariño y eso realmente la hacía feliz. ¿Habría acaso algo más inofensivo?
Pero cierto día despertó asfixiándose y se cayó de la cama. 
Escuchaba dentro de sí mucho ruido, era un escándalo atroz… similar a un enjambre de abejas que le rodeaban los oídos y la picaban en el rostro…
… Soledad estalló en un llanto inconsolable… y fue, cuando el temor se apoderó de ella, que comprendió lo ocurrido: … estaba enamorada…

jueves, 25 de agosto de 2011

¿Cómo terminarías este cuento sin final?

Fragmento del cuento "El recuerdo o la esperanza" de Susanna Benavides Alpízar:

Despertó asustada buscando, más que con sus manos, con su alma el cuerpo de Fernandito, le había costado dormirlo por la tos.
La puerta se había abierto con el viento, cómo le pegaba la soledad cuando se despertaba en la madrugada creyendo que había vuelto…
No pudo volver a conciliar el sueño, prendió una vela a la virgen de los ángeles y se sentó en la hamaca a meditar con profunda tristeza: la vida, más bien las circunstancias, le habían arrebatado la paz. Es que apenas habían pasado diez meses y no sabía si resignarse al recuerdo o mantener la esperanza.
Conoció a Ricardo siendo apenas una chiquilla, pero desde la primera vez que lo miró a los ojos se sintió mujer, fue en una fiesta patronal donde los presentaron, él era de aspecto maduro para su edad, moreno, de cejas pronunciadas y sus brazos dejaban notar el sin fin de laderas que había volcado con la pala, Dulce lo flechó con su sonrisa y con sus ojos que no necesitaban de palabras.
Maduraron las caricias y la moral se desbarató un día dejando a Dulce embarazada. Unos meses atrás...

¿Cómo terminarías esta historia? ¡Dejá correr tu imaginación y contános aquí!

martes, 23 de agosto de 2011

¿Te han echado el cuento?


Como suele pasar en las calles de tiquicia, un piropo va y un piropo viene... Y a vos: ¿te han echado el cuento? Compartí con nosotros esa frase encantadora o piropo atrevido que te enamoró... y si aún no te has animado a piropear, dejate llevar y comentá cuál es tu favorito.

lunes, 15 de agosto de 2011

"Un final feliz"


Solo eran murmullos los que llegaban a sus oídos. Un par de encuentros casuales y una aparente o comprobada atracción apareció de la nada.
Esta no era la primera vez que le ocurría; en alguna ocasión, se había aventurado a observar, solamente observar, a otras personas. Pero esta vez decidió ir más allá, total nunca había encontrado nada espeluznante.
Curiosa por lo desconocido, libre y deseosa de permitirse disfrutar el hecho de estar viva, dejó correr su encantadora pasión hasta dónde ésta quisiera llevarla.
Expectante acudió a su encuentro. Cómplices, él y ella mojaron sus labios con un exquisito beso, al margen de cualquier realidad y de cualquier tercero.
Mientras que el viento mecía fuertemente las copas de los árboles y al ritmo de la llovizna, juguetearon gustosos, con la “tranquila premura” de querer devorarse por completo. Nada los detendría…  
No fue así.
Las horas pasaron y el momento justo… también. Era hora de regresar. Fue perfecto.
Ella siempre aparentaba que le era sencillo poner los pies sobre la tierra, su reto se centraba en lograr despegarlos un poco de ahí, creía. Y él era eso: su escape, su fuga, su sueño. Él despertaba la hedonista que vive o estaba muriendo en ella; él era solamente eso, al menos por ahora.
Ese primer y último día tuvo un final feliz. Con besos y caricias consumadas, los dos amantes devastados por sus inicuas circunstancias fueron felices, siendo víctimas el uno del otro.
Solamente quedaba en ella el extraño resabio de haber tropezado con una persona que le resultó especial.